PROHIBIDO — TABITHA SUZUMA
Título original: Forbidden
Páginas: 384
Editorial: Oz
Trata sobre la familia Whitley. Una familia disfuncional de padres divorciados, madre alcohólica que se rehúsa a madurar, y se desvive por el novio y un padre que los abandonó para mudarse al otro lado del mundo. Lochan, el mayor de 17 años, se hace cargo de sus hermanitos junto a su hermana Maya que sólo es 13 meses menor que él. Luego les sigue Kit, un pre-adolescente irritable que odia a todos, y los pequeños Tiffin y Willa (no sé de dónde sacó esos nombres la autora). Lochan y Maya, además de ser hermanos y casi padres de sus hermanitos, también son mejores amigos. La autora se esfuerza en los primeros capítulos para demostrar lo unidos que son Lochan y Maya, para hacer creíble la situación de incesto entre ellos.
La historia se divide entre los puntos de vista de un hipersensible Lochan, y Maya. Para Lochan todo es difícil, todo, hablar en público, cuidar de la familia, ser una persona funcional, todo es difícil, por todo sufre, tiene arranques de ansiedad y ataques de pánico por todo. Simplemente un llorica (pero repito, la autora se esfuerza por justificar lo emocional de Lochan con lo disfuncional de su familia).
La narrativa se me hizo como una eterna canción de Ricardo Arjona, utilizando sinónimos y antónimos a diestra y siniestra, pero diciendo lo mismo una y otra vez, pero intentando sonar diferente, a un punto en que logró marearme. Puedes saltarte párrafos completos del texto sin perder nada importante de la historia porque la autora está repitiendo los MISMO. Lochan y sus constantes guerras internas —por todo— donde sus pensamientos siempre eran los mismos. Fue muy irritante para mi leer sus dramas. Sus intentos de alejar a Maya, pero luego llorar por el error que cometió, para volver a alejarla, para volver a llorar que regrese, y así continuó por lo que yo sentí fue una eternidad.
Le dí dos estrellas porque el tema es un tema tabú entre la sociedad, y le doy créditos a la autora por escribir una novela juvenil con un tema tan fuerte como el incesto. Pero realmente no se la recomiendo a nadie, ya que aunque sea una tragedia romántica con ganas de parecerse a Romeo y Julieta, no lo es, parece una telenovela barata de televisa (o el peor canal de televisión de su país). Si quieren una buena historia de adolescentes en una familia mucho más disfuncional que la de los Whitely, con cuatro hermanos sufriendo, dos de ellos adolescentes y dos de ellos menores y donde eventualmente hay incesto, lean entonces Flores en el Ático de V.C. Andrews. Esa, aunque una novela no centrada en el amor y con un trama lento pero cautivador, es una excelente novela en donde las circunstancias realmente empujan a dos adolescentes a probar cosas no convencionales (y no porque están jugando a la casita con sus hermanitos).
No esperaba nada de la novela, pero por el tema central pensé que tal vez me sorprendería con algo, pero como ya dije, simplemente no me gustó. Y no sé si soy muy dura con la novela, pero es que a mi me enoja un poco que santifiquen novelas simplemente porque son excesivamente dramáticas, aunque éstas sean —en muy mi punto de vista— malas de principio a fin. No sé, tal vez tocó todo lo que me disgusta: La cursilería máxima en el amor y el dramatismo extremo. Así que, tache para éste libro de mi parte.
Título original: Forbidden
Páginas: 384
Editorial: Oz
«No podemos. Si empezamos, ¿cómo vamos a pararlo?».No sé ni por dónde comenzar con ésta reseña. Sé que es un libro bastante querido entre el público blogger y no quiero hacer enojar a nadie, pero necesito ser honesta con mi reseña, así que tomen en cuenta que simplemente es mi opinión y yo soy simplemente una persona entre millones.
Lochan y Maya siempre se han sentido más amigos que hermanos. Ante la incapacidad de cuidarlos de su madre alcohólica y la ausencia de un padre que los abandonó, los dos jóvenes deben hacerse cargo de sus tres hermanos menores y esconder su situación a los servicios sociales, porque ninguno de los dos es mayor de edad. La responsabilidad que comparten y las dificultades a las que se enfrentan les unen, hasta empujarlos a enamorarse. Ambos saben que su relación está mal y que no debe continuar, pero al mismo tiempo no pueden controlar sus emociones y la atracción que los domina.
Trata sobre la familia Whitley. Una familia disfuncional de padres divorciados, madre alcohólica que se rehúsa a madurar, y se desvive por el novio y un padre que los abandonó para mudarse al otro lado del mundo. Lochan, el mayor de 17 años, se hace cargo de sus hermanitos junto a su hermana Maya que sólo es 13 meses menor que él. Luego les sigue Kit, un pre-adolescente irritable que odia a todos, y los pequeños Tiffin y Willa (no sé de dónde sacó esos nombres la autora). Lochan y Maya, además de ser hermanos y casi padres de sus hermanitos, también son mejores amigos. La autora se esfuerza en los primeros capítulos para demostrar lo unidos que son Lochan y Maya, para hacer creíble la situación de incesto entre ellos.
La historia se divide entre los puntos de vista de un hipersensible Lochan, y Maya. Para Lochan todo es difícil, todo, hablar en público, cuidar de la familia, ser una persona funcional, todo es difícil, por todo sufre, tiene arranques de ansiedad y ataques de pánico por todo. Simplemente un llorica (pero repito, la autora se esfuerza por justificar lo emocional de Lochan con lo disfuncional de su familia).
La narrativa se me hizo como una eterna canción de Ricardo Arjona, utilizando sinónimos y antónimos a diestra y siniestra, pero diciendo lo mismo una y otra vez, pero intentando sonar diferente, a un punto en que logró marearme. Puedes saltarte párrafos completos del texto sin perder nada importante de la historia porque la autora está repitiendo los MISMO. Lochan y sus constantes guerras internas —por todo— donde sus pensamientos siempre eran los mismos. Fue muy irritante para mi leer sus dramas. Sus intentos de alejar a Maya, pero luego llorar por el error que cometió, para volver a alejarla, para volver a llorar que regrese, y así continuó por lo que yo sentí fue una eternidad.
Le dí dos estrellas porque el tema es un tema tabú entre la sociedad, y le doy créditos a la autora por escribir una novela juvenil con un tema tan fuerte como el incesto. Pero realmente no se la recomiendo a nadie, ya que aunque sea una tragedia romántica con ganas de parecerse a Romeo y Julieta, no lo es, parece una telenovela barata de televisa (o el peor canal de televisión de su país). Si quieren una buena historia de adolescentes en una familia mucho más disfuncional que la de los Whitely, con cuatro hermanos sufriendo, dos de ellos adolescentes y dos de ellos menores y donde eventualmente hay incesto, lean entonces Flores en el Ático de V.C. Andrews. Esa, aunque una novela no centrada en el amor y con un trama lento pero cautivador, es una excelente novela en donde las circunstancias realmente empujan a dos adolescentes a probar cosas no convencionales (y no porque están jugando a la casita con sus hermanitos).
No esperaba nada de la novela, pero por el tema central pensé que tal vez me sorprendería con algo, pero como ya dije, simplemente no me gustó. Y no sé si soy muy dura con la novela, pero es que a mi me enoja un poco que santifiquen novelas simplemente porque son excesivamente dramáticas, aunque éstas sean —en muy mi punto de vista— malas de principio a fin. No sé, tal vez tocó todo lo que me disgusta: La cursilería máxima en el amor y el dramatismo extremo. Así que, tache para éste libro de mi parte.





