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14 sept 2014

Mi planta de naranja-lima — José Mauro de Vasconcelos



MI PLANTA DE NARANJA-LIMA — JOSÉ MAURO DE VASCONCELOS
Título original: O Meu Pé de Laranja Lima
Páginas: 190

Una de las más importantes novelas de la nueva literatura brasileña. Muy elogiada por la crítica y calurosamente recibida por el público, Mi planta de naranja-lima, en páginas de gran colorido narrativo y extraordinaria fuerza, relata la historia de un niño que un día, de pronto, descubre el dolor y se hace adulto precozmente. Las ensoñaciones, la picardía, el sufrimiento, y la ternura del protagonista, atraerán al lector desde sus primeras páginas.

No elegí reseñar este libro por casualidad, es sumamente especial para mí. Era uno de los favoritos de mi mamá en su adolescencia, y es el que le prestó a mi papá cuando se conocieron. Además, fue una de las primeras novelas que leí, cuando tenía alrededor de nueve años.

Narra la historia de Zezé, un nene de cinco años muy muy pobre que vive con su familia en Brasil. De mayor quiere ser poeta y usar corbata de lazo, pero por el momento vive de travesura en travesura, lo cual es su forma de afrontar una realidad tan dura. En el colegio es una luz brillante que tiene encandilado a la maestra con su encanto e inteligencia, y en su casa nadie logra comprender cómo es posible que aprendiera a leer sin la ayuda de nadie. Cuando su familia se muda por motivos económicos, Zezé encuentra en la nueva vivienda una pequeña planta de naranja-lima, y la bautiza “Minguito”. Esta planta va a ser, a partir de ahora, su mejor amiga y compañera de aventuras, y también quien guarda todas sus anécdotas, alegrías y tristezas.

Lo especial que tiene esta novela es que todas las historias inmortalizadas en el papel son las que en realidad vivió el autor cuando era un niño. Es una obra autobiográfica que conmueve desde la dedicatoria, a dos de sus hermanos; hasta la última frase. Leerlo sin dudas deja una marca imborrable en el alma. No alcanzan las palabras para explicar la montaña rusa de emociones que me transmitió: por momentos me reí mucho, y en otros lloré desconsolada. Sin pensarlo aseguro que es una historia sin desperdicio.